lunes, 8 de mayo de 2017

Keylor y Casilla echan el cierre

Madrid, AS
Por primera vez desde hace una vuelta, en un mayo decisivo, el Madrid ha logrado encadenar dos partidos, ante Atleti y Granada, dejando la portería a cero.
El Real Madrid ha conseguido en mayo, su mes preferido del año, volver a encadenar dos partidos sin recibir gol, algo que no se daba desde los primeros partidos de 2017, frente a Sevilla (Copa) y Granada (LaLiga). Es decir: desde hace una vuelta.




En una temporada en la que no han faltado goles (ya van 60 encuentros seguidos anotando), opciones para el centro del campo ni recursos en una defensa castigada por las constantes lesiones, si algo han extrañado los de Zidane es mayor seguridad entre los palos, un debe que achacar en menor medida a todo el equipo y en mayor a Keylor, en esencia, y Casilla. Pero ahora, con Atleti y Granada de rivales, justo a tiempo mirando la que se avecina, han logrado irse a la ducha después de un trabajo perfecto.

La resurrección de Keylor

Ya con la cruz puesta por directiva y afición, Keylor ha acabado por desempolvar su traje de salvador. Tras una aciaga racha de 15 partidos encajando y manchando su hoja de servicios con reiterados cantes (en Dortmund, Mendizorroza, Varsovia y el Pizjuán, o en las visitas de Nápoles y Betis), en el derbi de ida de semifinales, cuando más importante era, dejó al Atlético en blanco: el balón que le rebañó a Gameiro con 1-0 cambió la eliminatoria. No obstante, su resurrección, lenta pero firme, empezó ante el Barça, en un Clásico en el que completó, por mucho, su mejor actuación del curso. Luego, contra el Valencia, poco más que rozar el milagro pudo hacer por evitar el golazo de Parejo de falta.


Diferente es el caso de Casilla: rara es la vez que sus 191 centímetros no están a la altura de las exigencias de un suplente habitual y un titular ocasional. Cuando le toca lo primero, calla para seguir trabajando y haciendo grupo, mientras que si pasa de secundario a protagonista minimiza al máximo el teórico descenso en niveles de seguridad entre el portero habitual y el que está en la sombra, hasta el punto de que el madridismo se ha manifestado a favor de su titularidad.

El Madrid ha rescatado para los exámenes finales una fiabilidad que parecía un hándicap casi asumido. Varios meses después de lo deseado, Keylor y Casilla han echado el cierre, se han puesto manos a la obra para reconstruir el muro en el que se tendrían que estampar las esperanzas contrarias.
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