viernes, 19 de mayo de 2017

Japón despeja el camino legal para la abdicación del emperador

El Gobierno aprueba una ley que solamente será válida para el actual monarca Akihito, que mostró el pasado verano su deseo de ceder el trono a su hijo

Xavier Fontdeglòria
Pekín, El País
El Gobierno japonés aprobó este viernes el marco legal que deberá permitir abdicar al emperador Akihito. El año pasado el soberano anunció públicamente su deseo de ceder el trono a su hijo Naruhito por su avanzada edad -tiene 83 años-, algo que no está contemplado por la legislación de la Casa Imperial nipona. Se trata de un proyecto de ley especial para sortear este vacío legal que, sin embargo, solamente incumbe al emperador actual.


El texto deberá ser aprobado por el Parlamento nipón, algo que se espera que ocurra a mediados de junio. Según explicó el portavoz del gobierno, la ley establece que la abdicación deberá tener lugar en los tres años siguientes a la promulgación de la misma, y que la fecha exacta será fijada por decreto. Según la agencia oficial Kyodo, si el calendario se desarrolla como está previsto y no hay mayores impedimentos, Akihito podría ceder a su hijo el trono del Crisantemo a finales de 2018 o principios de 2019, coincidiendo con el trigésimo aniversario de su llegada a la jefatura de Estado y justo después de cumplir su 85 aniversario. Será la primera abdicación en los últimos 200 años de la Casa Imperial japonesa, una dinastía con más de 2.700 años de antigüedad.

Actualmente, la Ley Fundamental japonesa solamente permite la sucesión póstuma. El proyecto de ley no reconoce que el soberano haya mostrado su voluntad de renunciar el trono en vida porque tiene prohibido ejercer cualquier influencia política. De hecho, ni el propio emperador lo dijo explícitamente en su anuncio, sino que simplemente mostró su preocupación de que "algún día" no pueda ejercer con solvencia su papel de jefe de Estado. La clase política japonesa entendió el mensaje y empezó a trabajar para encontrar una vía legal pertinente.

Dadas las dificultades para enmendar la Constitución del país, el Ejecutivo de Shinzo Abe apostó por una legislación especial y única para permitir la abdicación de Akihito. La ley también establece la denominación del emperador Akihito y la emperatriz Michiko una vez hayan cedido el trono. Según los medios locales, serán llamados con expresiones equivalentes a "emperador jubilado" y "emperatriz jubilada". Un 90% de los ciudadanos japoneses, según las encuestas, se muestran comprensivos con la voluntad de su jefe de Estado.

El Gobierno nipón ha decidido crear una legislación especial porque un cambio constitucional permanente obligaría a un debate sobre la sucesión femenina y derogación de la ley sálica, algo que no aceptan los sectores más conservadores del país y que en su mayoría apoyan al partido de Abe. Además de no poder acceder al trono, las mujeres de la familia imperial pierden sus derechos y deberes en caso de casarse con un plebeyo, algo que no pasa con los hombres. Es lo que le ocurrirá el próximo año a la princesa Mako, nieta mayor de Akihito y de 25 años, que contraerá matrimonio con un antiguo compañero de universidad.

Una vez la princesa Mako se case y pierda su estatus, el número de miembros de la familia imperial se reducirá a 18. La falta de hombres y la prohibición a las mujeres incide en la menguante línea de sucesión al trono. Tras Akihito, solamente hay cuatro herederos: sus dos, hijos Naruhito y Fumihito; el hijo pequeño de este último, Hisahito; y el hermano menor del actual emperador, Masahito, de más de 80 años. El pequeño Hisahito, de 10 años, es el único varón de su generación.
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