domingo, 28 de mayo de 2017

James, última víctima en la maldición del '10' del Madrid

Desde Figo, nadie triunfa con ese dorsal. Robinho fue un chispazo en Cádiz, Sneijder se fue el regreso de Florentino y Özil pagó los desmanes de su padre...

Carlos Forjanes
As
Luis Figo se enfundó la camiseta del Real Madrid en uno de los fichajes más polémicos de la historia de nuestra Liga. El 24 de julio de 2000 era presentado en el Bernabéu sujetando, junto a Di Stéfano, su nueva elástica blanca. En la espalda, el dorsal número 10. Un número que desde que lo dejó el portugués para irse al Inter, ha pasado a ser maldito en la casa blanca.


Robinho, de sucesor de Pelé a salida clandestina al City

Empezó con un chispazo de calidad en el Carranza y parecía que, quizá, las comparaciones en Brasil con Pelé no eran una herejía. Lo acabarían siendo. Su vuelo en el Madrid no terminó de arrancar con Capello y menos con incidentes como su pelea con Gravesen, pero remontó con Schuster, aunque sin ser el crack mundial que se esperaba de él. En el verano de 2008, tocaba renovar, y todo se torció.

Entre acusaciones de tener una vida disoluta y de tomar sustancias prohibidas, el propio Robinho se labró su adiós diciendo a los cuatro vientos que quería irse. Después de semanas de negociar con el Chelsea, terminó yéndose al Manchester City por 42 millones de euros a minutos del cierre del mercado. En marzo pasado vino a decir que tenía mala conciencia por aquello: "No me porté bien con el Madrid".

Sneijder: se le acusó de salir en demasía... y fue campeón de Europa en el Inter.

Recogió el 10 de manos de Robinho y arrancó con brío antes de difuminarse. También recibió críticas por su supuesta afición a la noche madrileña. En el Madrid las negó. Luego, acabó claudicando. "Salía mucho en Madrid para evitar pensar en cosas feas... necesitaba una válvula de escape", confesaría en 2010.

Antes, en febrero de 2009 y aún en el Madrid, llegó a decir en AS algo a lo que pocos se atreverían. “Llevo tiempo sin merecerme ser titular”. Con la llegada de la segunda etapa de Florentino y sus fichajes neogalácticos (Cristiano, Kaká, Benzema…), tuvo que irse. El presidente blanco decidió borrar todo rastro holandés y Sneijder también tuvo que coger las maletas. Fue vendido al Inter por 15 millones, doce menos de los que el club blanco había pagado al Ajax. De nerazurro… ganó la Champions de 2010. Pellegrini siempre lo lamentó.

Lass, un intruso: un destructor que no fue 'otro Makelele'

El Madrid le fichó con la aspiración de tener otro Makelele, cosa que a Lass le hizo torcer el gesto desde el inicio. Su fichaje, procedente del Portsmouth inglés, fue un parto de nalgas. El club tuvo un lío con la UEFA en su inscripción y la de Huntelaar, y sólo pudo contar el francés. Le cayó el 10 casi como a un intruso, lo suyo no era el fútbol creativo asociado históricamente a ese número, sus labores estaban siempre en la sala de máquinas. Con el Madrid ganó una Liga, una Copa y una Supercopa, pero no dejó poso.

Su vida tras fichar por el Madrid parece una serie de catastróficas desdichas: se perdió el Mundial de Sudáfrica, también la Europa de 2016, fue investigado por presunto fraude fiscal y su familia sufrió un durísimo golpe en los terribles atentados en París.

Özil: en el nombre de Mustafá.

Su clase enamoró al madridismo y fue uno de los favoritos de la grada, que no de su entrenador. Se las tuvo tiesas con Mourinho, hasta el punto de posicionar al vestuario de su lado. Ramos se metió en un incendio con el portugués por su amigo y hace poco salió a la luz las críticas internas de Mou al alemán. "Eres un crío, no te necesitamos".

El padre y agente de Mesut, Mustafá Özil, tensó tanto la cuerda pidiendo un aumento de sueldo que cansó al Madrid. Su traspaso al Arsenal por 45 millones en el verano de 2013 provocó malestar inicial entre la parroquia blanca, pero con la consecución de la Décima y la llegada precisamente de James, pocos le añoraron. Y los Özil, Mustafá y Özil, acabaron (casi) en los juzgados alemanes tras denunciarse mutuamente...
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