viernes, 5 de mayo de 2017

El palacio de Buckingham anuncia que Felipe de Edimburgo se retira de la vida pública

La reina Isabel II había convocado de urgencia a todo el personal al palacio para comunicarles este anuncio

Patricia Tubella
Londres, El País
Felipe de Edimburgo, consorte de Isabel II durante casi siete décadas, ha decidido retirarse de la vida pública a partir del próximo otoño, tal y como anunció este jueves el palacio de Buckingham recalcando al tiempo que la reina “seguirá cumpliendo su programa completo de compromisos oficiales”. Ese subrayado cobra especial relevancia tras confirmarse la salida de escena del duque a sus casi 96 años, y en una ocasión descrito por la monarca (de 91) como su "fuerza y "soporte durante todos estos años”.


La noticia, divulgada el mismo día en que Reino Unido celebraba elecciones locales y también en plena campaña para las legislativas del 8 de junio, causó sorpresa, máxime cuando el duque había participado la víspera en un acto oficial en el club de cricket londinense Lord´s. Pero sobre todo generó alivio, después de que la filtración del tabloide Daily Mail, a primeras horas de la mañana, de una convocatoria de urgencia en Buckingham a todo el personal de la casa de Windsor, disparara las especulaciones sobre un anuncio de diferente naturaleza. Esos rumores infundados y concernientes al estado de salud de Felipe o de la misma reina que comenzaron a circular por las redes forzaron al palacio a un desmentido.

Le siguió casi inmediatamente un comunicado de Buckingham divulgado vía Twitter anunciando que el príncipe atenderá hasta agosto sus compromisos ya programados, pero que “a partir de entonces no aceptará nuevas invitaciones, aunque ocasionalmente acuda a determinados eventos”. La decisión de “restringir” su papel en la familia real, con el “completo apoyo de la reina”, ha sido sólo suya y “no responde a cuestiones de salud, más allá de las lógicas precauciones” en un hombre de su edad. El anuncio subraya, no obstante, ante los británicos la avanzada edad no sólo del duque sino principalmente de una monarca que goza de enorme popularidad y que, ya nonagenaria, garantiza seguir plenamente en sus funciones “con el apoyo de otros miembros de la familia real”.

La cuestión sucesoria va a regresar inevitablemente a las conjeturas de los tabloides británicos, con el heredero, Carlos, en primera línea de frente. Isabel II goza de una buena salud que apunta a la logevidad de su madre (fallecida a los 101 años) y en su diccionario no figura la palabra abdicación, a diferencia de lo que ocurre en otras monarquías europeas. Eso significa que, de llegar a acceder al trono, el príncipe de Gales (68 años) lo hará a una edad muy avanzada, circunstancia que esgrimen quienes piden que renuncie a favor de su hijo Guillermo. Ni Carlos ni la casa de los Windsor contemplan esa opción. Lo importante es que Guillermo y su esposa Catalina han garantizado la línea de sucesión con sus dos hijos, y que su imagen idílica ha apuntalado en los últimos años el fervor monárquico.

Con la casa en orden, ahora se retira el príncipe griego que maridó a Isabel en 1947 para acabar conviertiéndose en su principal puntal cuando la reina accedió al trono cinco años más tarde. A lo largo de las décadas Felipe ha participado en 22.191 actos oficiales y ha sido el consorte de más largo servicio en la historia británica. Sus antológicas y políticamente incorrectas salidas de tono le han merecido muchas críticas desde el mundo político y la prensa, pero al tiempo se ha ganado el cariño del público británico por haber permanecido firme al lado de la reina en su reconocida vocación de servicio. El gesto del duque de Edimburgo, que se retira cuando a sus 95 años era el quinto miembro más activo de la familia real, ha consiguido, de paso, que por un día no se hablara del Brexit en el Reino Unido.

El último acto del príncipe antes del anuncio fue ayer mismo, cuando inauguró una grada en el estadio Lord's de críquet de Londres. Se presentó como el "descubridor de placas más experimentado del mundo", haciendo gala de su legendaria socarronería:
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