martes, 23 de mayo de 2017

Bartomeu no para y sigue saltándose semáforos

Barcelona, AS
El balance del presidente del Barcelona sobre la Liga creó la alarma entre los seguidores azulgranas por la falta de autocrítica.
Preocupante. El socio estaba más tranquilo el miércoles cuando Bartomeu le dijo a los senadores que “si no se gana la Liga, la temporada no será buena”, que el domingo tras perderla cuando dijo que “la temporada ha sido muy buena, hemos batido el récord de goles, ha habido grandes remontadas y Messi ha ganado su cuarta Bota de Oro y falta la Copa”. En tres días la autocrítica se esfumó y el presidente ignoró cualquier señal de alarma que saltó a lo largo de la temporada. Y lo peor de todo es que si nos tomamos sus palabras en serio, seguirá saltándose los semáforos mientras sea el dueño del potente trimotor que supone tener a Messi, Suárez y Neymar.



Año tirado. Este curso, a nivel deportivo se presentaba como aquel en el que el Barcelona podía empezar a dar descanso a sus piezas fundamentales para echar mano de la segunda unidad. Como dijo Luis Enrique al inicio de temporada: “Sobre el papel tengo la mejor plantilla de mis tres años como entrenador”. El resultado ha sido un fracaso absoluto que obliga a empezar de cero en este aspecto. Habrá que vender mucho y bien (raro en estos lares) y comprar carísimo.

Cantera ignorada. Una solución tradicional en este equipo para no gastar tanto ( y que funciona) es la de apostar por la cantera. Pero los jóvenes no han existido. Para ejemplo, la figura de Sergi Palencia, lateral derecho y capitán del filial y que ingresó en el Barça a los 7 años. Ni un sólo entrenamiento con los mayores y eso que el Barcelona ha acabado con André Gomes como lateral derecho. El filial, por su parte, olvido al juvenil y se fichó una docena de jugadores veteranos para lograr un ascenso, que de momento se ha complicado.

Estilo. A falta de un partido para que se marche Luis Enrique ya no se puede esconder más al elefante en el recibidor: Es oficial que el Barcelona ha dejado de aplicar el estilo que le encumbró. El juego de posición, la velocidad del balón y la participación de todo el equipo se ha arrinconado para favorecer a una delantera brutal, que ha batido su récord de goles en la Liga para nada. El tridente volvió a servir para saltarse semáforos, pero cuando fallaban, el equipo era goleado. Otra señal ignorada.

Disciplina. La fama de Luis Enrique como un técnico duro se acabó el primer año en Anoeta. Por lo menos, en lo que hace referencia a los poderosos. Con Aleix, en cambio, fue implacable siempre. Mientras Neymar seguía anteponiendo el cumpleaños de su hermana a los partidos del equipo con la bendición del técnico y una ingeniería con las tarjetas que contrastaba con sus problemas en ciertos partidos para atarse las botas.

El lío social. Más allá de las conspiraciones de despacho (tanto internos como externos) al Barça le ha salido un problema con la Grada de Animació. Mal vista por algunos sectores de los socios y fuente de conflictos, el último por insultar a Míchel, mientras el Barcelona jugaba ante el Eibar. El club y la propia Grada han tenido que disculparse un par de veces este curso por sus actuaciones.
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