ANÁLISIS / La naturaleza dual del mercado laboral

Mirada Global / Gabriel Loza Tellería *
Uno de los temas centrales del debate en la teoría económica es si se deja libre o se interviene el mercado laboral. Cabe recordar que en las reformas estructurales propuestas por los organismos internacionales se sugiere la flexibilización de los mercados laborales.


¿Qué quiere decir flexibilización? reducir o eliminar los obstáculos que no permiten que funcione la oferta y demanda laboral, al igual que la oferta y demanda de papas, como se observa en el gráfico.

La crisis de la Gran Depresión desató el debate de la flexibilización del mercado laboral. La elevada tasa de desempleo en EEUU, del orden del 30%, se trató tercamente de explicar por la actuación de los sindicatos o el Gobierno que no dejaban que el salario nominal fluctúe libremente es decir, que baje de tal forma que equilibre el mercado hasta que se logre el pleno empleo, supuesto de la teoría neoclásica.

Para los neoclásicos, lo que se intercambia en el mercado laboral son servicios laborales por dinero, como en cualquier otro mercado por lo que el desempleo, involuntario o friccional, sería el resultado de que el desajuste laboral toma tiempo si no hubiera incertidumbre (si los costos de información y los de transacción fueran cero); y si la mano de obra fuera homogénea. Así, el mercado laboral funcionaría sin desempleo, sería un mercado walrasiano, como el de la papa, donde los precios y salarios son suficientemente flexibles para que los mercados de bienes y de trabajo encuentren el equilibrio rápidamente.

Cualquier mecanismo de intervención, como por ejemplo la determinación del salario mínimo en un nivel por encima del salario de equilibrio, por ejemplo como se ve en el gráfico arriba de S*, generará desocupación.

Sin embargo, la naturaleza del mercado laboral es dual; hay relaciones sociales a través del mercado y al interior de la firma. Adolfo Figueroa señalaba en su trabajo La naturaleza del mercado laboral que "el costo del trabajo para la firma tendría dos componentes: a) el costo de adquirir en el mercado el fondo o stock de servicios que posee el trabajador y b) el costo de obtener del trabajador el esfuerzo requerido al interior de la firma. El salario, así como los costos de las cargas sociales, pertenece al primer componente; los costos de supervisión y de despido pertenecen al segundo. El primer componente implica relaciones sociales a través del mercado, el segundo implica relaciones sociales al interior de la firma”.

Dado el carácter social del trabajo humano, los salarios reales no podrían tomar cualquier valor en el mercado, puesto que si cayera por debajo de un nivel de subsistencia, el equilibrio social quedaría comprometido.

Entender de esta forma el mercado laboral, implica que este mecanismo tiene que determinar no sólo el precio relativo del trabajador, su salario, sino además, al mismo tiempo, la cantidad ocupada de la fuerza laboral y la cantidad excluida del mercado laboral es decir, el desempleo.

Por tanto, no es apropiado señalar, como en el acta de la Mesa Económica, que la fijación del salario mínimo y el incremento salarial para 2017 "fue a pedido de la COB, dejando el Gobierno salvada su responsabilidad en caso de presentarse efectos negativos sobre el empleo”.

Además en Bolivia, por un lado, la cantidad excluida de trabajadores del mercado laboral no se enfrenta a un seguro de desempleo, sino que tiene que insertarse en el mercado laboral informal. Por otro lado, los empresarios "formales” sujetos a regulaciones tienen que competir en condiciones desleales con los "empresarios informales”, no sólo en términos del costo salarial sino respecto a los costos laborales no salariales que no asumen los informales, como son pensiones, salud, aguinaldos, vacaciones, indemnizaciones, etc.

Algunos datos señalan que en Chile estos sobre costos equivalen a 31,7% del salario bruto; en Colombia el 53,5% y en Perú llega al 59%. En Bolivia, Erostequí estima costos no salariales entre 50% y 65%.

Además, no se disponen de datos confiables sobre la economía informal, utilizándose un dato antiguo de dos tercios de toda la economía. Lo cierto es que, junto a Perú, estamos entre los países con mayor peso del sector informal.

Por tanto, la fijación del salario mínimo y los incrementos salariales es una tarea muy complicada, para la cual se aconseja que sea en forma cuatripartita: COB, Gobierno, Empresarios y el sector informal, las cuatro esquinas de la mesa económica.

*El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

Entradas populares