domingo, 28 de mayo de 2017

Adiós Calderón, adiós

El Atleti despidió definitivamente su estadio en un partido ante un combinado de estrellas con una derrota y decenas de momentos y décadas sobre su césped.

Patricia Cazón
As
El hombre de pelo y bigote blanco mira por última vez el cielo desde el túnel del Calderón antes de un partido. Sobre él se deshacen las líneas rojas del escudo del Atleti que acaba de pintar la Patrulla Águila en el aire. El hombre se ajusta más fuerte el brazalete de delegado de campo e inspira. Bajo las gafas, sus ojos lloran emoción. Es Carlos Peña, y su piel guardará para siempre los cimientos del viejo estadio que hoy se va.


Cinco minutos más, cinco más, pedía el Calderón ante el Athletic. Pero ya no habrá más. Su reloj se agotó. Sus puertas no se volverán a abrir para el fútbol. De nuevo los selfies, la lluvia salada. De pronto, el himno. Yo me voy al Manzanares, al estadio Vicente Calderón que hoy suena más alto que nunca, también más triste. No habrá más tardes en el río. Cincuenta años parecían eternos, pero se fueron, se han ido. En el césped, Gabi, el último capitán del Atlético en el Calderón, agarra fuerte a un niño de la mano para pisar por última vez esa hierba que huele a río, a historia, a no rendirse nunca, jamás, que hoy cierra su historia.

Detrás camina Antonio López, como tantas otras veces. Antonio con la rojiblanca. Y Torres. Y Adrián, Perea, Vizcaíno, Pantic…, tantos grandes de nuevo juntos. Cuando asoma Forlán el aplauso es infinito. Ellos serán el último primer Atleti que despedirá el Calderón con su fútbol. Enfrente, un equipo de estrellas capitaneado por Ronaldinho, con Mahrez, Zico, Seedorf o Senna. Los aplausos no terminan.

El balón rueda, pero duele. No, no, no. Que el tiempo se pare, que el Calderón no se despida. Ya no habrá más previas en Pirámides, ya nadie apurará la cerveza en la barra del Chiscón mientras un gol temprano se escucha en el estadio. 51.000 personas llenan la grada para ver jugar juntos a tantos que erizaron la hierba del Calderón en diferentes épocas. Es el minuto siete cuando Pantic camina hacia el córner y todos contienen aliento: es su córner, allí donde una mujer, Margarita, ha plantado claveles los últimos 21 años, partido a partido. Lo alza, lo besa, lo dedica. Un Milinko Paaantic llena el aire.

Y, mientras, las miradas. Otra vez en todas partes. La cuenta de los goles que se llevará la piqueta. Fondo norte: Simeone, Kiko y aquella tarde de mayo al Albacete. Fondo sur: el primero de Luis en 1966, los dos últimos de Torres. Tic-tac. Quince minutos ya. En un área, Mendieta está a punto de marcar un gol realmente increíble y Ronaldinho demuestra que el talento es algo a lo que no le salen arrugas.

El Calderón bota como tantas otras veces mientras llegan los primeros cambios. Son muchos los futbolistas para despedirse, tanta la gloria que representan. Abel, entrenador del Atleti en la última tarde del Calderón, habla con Óliver cuando Torres supera a Higuita con una vaselina y llega ese momento: El Niño que cae con los brazos en alto, el arquero de Kiko. Al Calderón, de repente, le quita veinte años de encima, como si éste no fuera su último partido. Ay. Pero lo es. Lo es y Mahrez se inventa una jugada que termina en el gol del combinado de estrellas de Scholas. Lo marca Caniggia. Después lo hará Higuita, portero que tiene el lujo de hacer un gol en el último partido del Calderón. Es de penalti.

El descanso es triste. Querido estadio que te vas y ya es definitivo. Cuarenta y cinco minutos te quedan. Donato vuelve a vestir rojiblanco, Koke y Saúl comandan, el fondo sur se pone en pie para recibir a uno siempre de los suyos, Uj-fa-lu-si. La tarde va cayendo sobre la hierba sin que este Atleti de Moya, Salinas o Setién puedan darle la vuelta a ese 1-5 que han puesto Yarmolenko, Cuauhtémoc y Román. Entonces aparece Pedro, que bien sabe de remontadas. Marcó en aquella al Barça 4-3, hace hoy el 2-5. Más cambios. El reloj del Calderón va hacia atrás al leer los nombres de los jugadores que entran. Pereira y los 70. Mejías y los 80. Alejandro y los 90. Él hace el tercero. Sí se puede. Pedraza hace el 4-5, el último para siempre.

Ay, que sólo quedan cinco minutos. Cinco para mirarte, para respirarte. Cinco. Ojalá pudiera parar el tiempo, que se quedara para siempre entre las botas de esos futbolistas que te juegan, cualquier lugar entre 1966 y 2017, para que no te vayas, para que no nos dejes, para frenar la piqueta que te arrancará en unos meses. Personas, momentos, goles, manos. El árbitro pita, el público se levanta pero nadie se va. De nuevo las fotos, la lluvia salada, la mirada de Carlos Peña cuando, desde el túnel, escucha por última vez el himno en los altavoces.

Es entonces cuando llega la lluvia de verdad: es el tercer anfiteatro, que tampoco podía faltar. Adiós Calderón; te vas, pero cuánto dejas... Todo lleno de ti, quiero gritarte, que recuerdes siempre. ¿Sabes? Fue increíble vivirte.
Los datos de la fiesta

El Atleti: Leo Franco; Contra, Perea, Santi, Antonio López; Gabi, Vizcaíno, Pantic; Adrián, Fernando Torres y Forlán. También jugaron: García Calvo, Caminero, Movilla, Pernía, Zahínos, Votava, Luis García, Julio Alberto, Manolo, Colsa, Cubillo, Dani, Juan Gómez, Acosta, Soler, Donato, Assuncao, Saúl, Koke, Toni Muñoz, Óliver, Joel, Solazábal, Alejandro, Gustavo, Cubillo, Ujfalusi, Ferreira, Biagini, Juanito, Salva, Fernando Correa, Juanito Gutiérrez, Pedro, Pedraza, Ruiz, Clemente, Julián, Salinas, De la Sagra, Setién, Pereira, Rubio, Luis García, Roberto, Mejías, Domínguez y Moya.

Rival: El combinado de estrellas lo formaron Rene Higuita; Ferrara, Djukic, Demichelis; Senna, Seedorf; Mendieta, Ronaldinho, Mahrez; Cuauhtémoc y Caniggia. También jugaron: Boban, Gustavo López, Dudek, Naybet, Nolito, Dani Ceballos, Yarmolenko, Begovic y Ulloa.

Marcador: 1-0 (30’): Torres. 1-1 (40’): Caniggia. 1-2 (45’): Higuita, penalti. 1-3 (55’): Yarmolenko. 1-4 (70’): Cuauhtémoc. 1-5 (74’): Román. 2-5 (80’): Pedro, penalti. 3-5 (84’): Alejandro. 4-5 (86’): Pedraza. 51.023 espectadores. La recaudación se destinará a la ONG Scholas Ocurrentes.

Homenajes: Para Carlos Peña, eterno delegado, y para Manuel Briñas. Torres habló: “Decimos adiós a nuestra casa, pero os llevamos al Wanda Metropolitano: hacéis único al Atleti”.
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