domingo, 28 de mayo de 2017

A Boca se le escapó el triunfo en el final y River saborea su chance

Igualó 1-1 contra Huracán en el Ducó. El equipo de los Mellizos ganaba con el tanto de Benedetto pero en el último instante lo empató Romero Gamarra, de penal. Ahora el torneo depende de River. 



Clarín
En el fútbol argentino ya no sorprende: un partido entre el puntero y el que está en el puesto 24 puede tener trámite incierto. Entonces las evaluaciones previas deben ser refrendadas siempre en la cancha. Esa era la misión de Boca, en un momento delicado para el equipo de los Mellizos, que entra en la recta final del campeonato con River respirando en la nuca.


Era un triunfo vital para Boca. Pero en la última bola se transformó en un empate con sabor a derrota. ¿Y ahora? Y ahora el campeonato cambió de mando: River tiene la chance de superar a su máximo rival en cuatro días si gana los dos partidos que debe (ante Central mañana y contra Atlético Tucumán el miércoles). Ahora las dudas de Boca se multiplican. Ahora la crisis es real y no mediática. Ahora, con este 1-1 ante Huracán el equipo de Guillermo Barros Schelotto entra en zona de riesgo.

En la previa, podía surgir la duda: ¿quién estaba más urgido: Huracán que venía de perder ante San Lorenzo e Independiente y sufre por los promedios; o Boca que sabe que tiene la presión de refrendar su liderazgo y ganar el campeonato?

En Parque de los Patricios el que tomó la iniciativa fue el local. Con Matías Fritzler como patrón del mediocampo, ganando el duelo frente a Wilmar Barrios, que tuvo mucha menos influencia que en el partido anterior, contra Newell's cuando había sido figura.

Fritzler cortaba y abría hacia las bandas. Ahí aparecían Mariano González o el Cacu Romero Gamarra. El problema es que Huracán carece de peso ofensivo en el área. Ahí donde hay que terminar las jugadas el Globo se desinfla. Ignacio Pussetto es voluntarioso y tuvo la primera con un remate esquinado que obligó a una gran atajada de Agustín Rossi. Pero Norberto Briasco, su faro de ataque, queda neutralizado entre los centrales, sin contacto con la pelota.

Del lado de Boca, sólo Leonardo Jara rompió el molde en un primer tiempo flojo, sin elaboración ni juego asociado. El mediocampista sacó un remate bárbaro desde afuera del área que salió pegado al ángulo izquierdo de Marcos Díaz. Y más tarde metió una pelota perfecta para el ingreso de Darío Benedetto. El delantero tardó mucho en acomodarse y no pudo rematar.

En el segundo tiempo Boca siguió siendo un equipo apático. Sus ataques se limitaban a la velocidad de Pavón por izquierda. Y Pavón, como viene ocurriendo en el último tiempo, hace todo bien hasta el instante final de la jugada.



Los técnicos movieron sus fichas. Angulo y Montenegro entraron para cambiarle el ritmo a Huracán; Maroni intentó lo mismo en Boca.

Pero fue Benedetto otra vez el hombre del gol. Se inventó su propio grito. Tal como había ocurrido contra Newell's, el delantero salió del área, giró entre los centrales y cuando vio el hueco sacó un derechazo letal.

Lo que nunca había hecho Huracán. Lo que Boca no había logrado en más de una hora de juego. Todo lo resolvió Benedetto. Y así espantaba los fantasmas. Así le daba al equipo un triunfo vital.

Pero en el último instante cambió todo. El último centro al área de Boca encontró la avivada del Rolfi Montenegro que se filtró en el área y generó el penal al puntear la pelota de cabeza ante la salida de Rossi. En el envión el arquero chocó al jugador de Huracán y cometió la infracción que Romero Gamarra convirtió en el 1-1.

Huele a derrota para Boca. Huele a puntazo para Huracán. Pero el que más festeja es River, que quedó a cinco puntos pero ahora con el poder en sus manos.
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