sábado, 26 de noviembre de 2016

Pareja y Rico elevan al Sevilla a los cielos de la Liga

Garay marcó en propia puerta, Munir empató y Pareja decidió. Los andaluces son segundos, a la espera del Barça, mientras que los de Prandelli siguen al borde del descenso.

Juan Jiménez
As
Una parada imposible de Sergio Rico en el último minuto después de un disparo a quemarropa de Gayá cuando ya no había tiempo ni para respirar (93') cerró un partido precioso, lleno de matices tácticos, que pone al Sevilla en los cielos de la Liga y castiga un poco más al Valencia, que asoma como equipo reconocible pero que ve las ascuas tan cerca que puede sentirse bien asustado. Entre escaramuza y escaramuza táctica de Sampaoli, más atrevido e innovador que el también eficiente aunque más sobrio Prandelli (el Valencia estuvo serio y fue mejor a ratos), el partido vivió en el equilibrio en la primera parte y se desató después del 1-0, una desgracia para Garay. Entre el empate de Munir, el gol de Pareja y la parada final de Sergio Rico pasaron 25 minutos lindos que son un bonito escaparate para la competición.


Sampaoli se sacó otro truco de su baúl. Cuando todos apostaban por una defensa de cuatro, salió con tres centrales y metió a Escudero como interior. El invento, no visto, sorprendió a Prandelli. Pero sólo en el inicio. El Sevilla apareció decidido en el partido y pese a la buena respuesta del Valencia, bien estructurado y al fin con pinta de equipo, llegó a Alves con disparos lejanos del Mudo Vázquez y Escudero. El Valencia se rehízo rápido. Controló a Vitolo y Sarabia y, ante la incapacidad de Nzonzi y especialmente Kranevitter para armar fútbol, se quedó con el balón. Parejo tiró un par de balones parados peligrosos. Hubo tanto equilibrio en la primera parte que Del Cerro Grande se quedó así, entre pitar o no, una acción de Mangala al límite del penalti con Vitolo. Del Cerro aplicó una acertada máxima no escrita del gremio: hay que estar muy seguro para señalarlo.

Es divertido Sampaoli y hay que empezar a agradecérselo. Su sistema fue retocado varias veces durante el partido. Sus jugadores hacen de todo. Escudero de interior, Sarabia de lateral, Vitolo de delantero. El argentino le tenía preparada la siguiente sorpresa a Prandelli después del descanso. Metió a Kiyotake por Escudero para dinamizar el centro del campo y Vitolo se fue a la banda derecha y exploró las debilidades defensivas de Siqueira, que en ocasiones son pronunciadas. El canario centró y el balón tocó en Garay. El Valencia se vio obligado a desatarse con el 1-0 en contra y lo hizo a lo grande. Cancelo se multiplicó por la derecha. Parejo, Rodrigo y Nani se acercaron al gol, pero quien empató fue Munir con un toque sutil con la punterita de la izquierda: el 1-1. Uno de los gestos técnicos del partido. Pareció que el Sevilla podría acusar el esfuerzo de la Juventus, que las piernas se le acabarían. Kranevitter había sido un coladero en el gol y los tres centrales no podían con el tridente Rodrigo-Nani-Munir. Fue entonces cuando Sampaoli le dio su último toque de autor al partido y pasó a jugar con cuatro defensas. También metió a Correa y levantó al equipo a base de gritos. Como ante la Juventus, Pareja cazó un balón suelto y demostró que estos no son los días más felices ni afortunados del Valencia. La última parada demuestra dónde, si hablamos de fútbol, brilla el sol: en Sevilla.
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