viernes, 18 de noviembre de 2016

Las bacterias resistentes a los antibióticos ya matan a 25.000 personas al año en Europa

Un informe alerta de que las resistencias a los fármacos aumentan en el continente

Elena G. Sevillano
Bruselas, El País
La ciencia logró ganar la batalla a las bacterias en la primera mitad del siglo XX, pero un siglo después estos microorganismos están contraatacando, y el mundo no está preparado para hacerles frente. Los expertos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) han alertado este viernes, Día europeo del uso Prudente de los antibióticos, de que las resistencias a los antibióticos están aumentando en el continente y de que cada vez es más habitual encontrar que bacterias comunes, causantes de infecciones urinarias y respiratorias, ya tampoco responden a los fármacos más potentes, la última línea de defensa.


Se calcula que solo en la Unión Europea la resistencia antimicrobiana se cobra cada año 25.000 vidas. En todo el mundo, 700.000 personas mueren debido a las infecciones resistentes a los fármacos. Se trata no solo de un grave problema de salud sino también económico y de sostenibilidad de los sistemas sanitarios. El ECDC recuerda que los hospitales gastan, de media, entre 10.000 y 40.000 euros adicionales por cada paciente que tratan por una infección bacteriana resistente. Si en los próximos años no se desarrollan nuevos antibióticos que sustituyan a los que están perdiendo efectividad —la temida ‘era postantibióticos’—, se calcula que en el año 2050 morirán 10 millones de personas al año en el mundo. Europa perdería entre el 1% y el 4,5% de su producto interior bruto.

“La resistencia de la bacteria Klebsiella pneumoniae supone una preocupación creciente en Europa. Más de una tercera parte de las muestras examinadas en 2015 son resistentes al menos a una de las familias de antibióticos que vigilamos, y la resistencia combinada a varias familias es habitual”, señaló Andrea Ammon, directora en funciones del ECDC, durante la jornada del Día europeo del uso prudente de los antibióticos, celebrada este viernes en Bruselas. Las diferencias entre países son llamativas, según destaca el último informe. En general, las resistencias son más elevadas en los países del sur y del este de Europa.
Las cifras del consumo de antibióticos en Europa pulsa en la foto
Consumo de antibióticos en Europa

El conocimiento que tienen los ciudadanos europeos sobre el uso correcto de los antibióticos es aún muy bajo, destacó el comisario de Salud, Vytenis Andriukaitis, que empezó su presentación resumiendo un pequeño trabajo de campo realizado por sus colaboradores en el barrio europeo de Bruselas. Tras visitar varias farmacias de la zona, comprobaron que se venden 3,1 envases de antibióticos por 1.000 habitantes al día, cifra excesivamente alta. “La gente no sabe que los antibióticos no curan los virus y que no son efectivos contra los resfriados”, dijo como ejemplo de la falta de concienciación.

Desconocimiento en España

Un Eurobarómetro publicado en junio pasado mostró un desconocimiento generalizado sobre la verdadera utilidad de los antibióticos, especialmente en España, donde la mitad de la población cree que estos fármacos matan a los virus y el 45% cree que son efectivos contra resfriados y gripes. España también destaca en los últimos datos publicados por el ECDC por su consumo de antibióticos. Es uno de los países en los que más ha crecido entre 2011 y 2015.

España aparece en el número 20 de un total de 30 países en la tabla de los mayores consumidores de antibióticos por habitante, según datos de 2015, pero se trata de información sesgada puesto que solo incluye el consumo con receta de la Seguridad Social. No cuenta, por tanto, los antibióticos recetados por médicos o seguros privados y los que, aunque no está permitido, se siguen vendiendo sin receta. Los registros muestran enormes diferencias entre los Estados miembros. En Grecia, por ejemplo, se consumen tres veces más antibióticos por persona que en Holanda.

La bacteria Klebsiella pneumoniae, que causa infecciones del tracto urinario y neumonías, es una de las que más preocupa en Europa, destacó también Dominique Monnet, jefe del programa de Resistencia Antimicrobiana del ECDC. Especialmente porque las resistencias a los antibióticos llamados carbapenémicos han crecido en los últimos cuatro años, desde el 6,2% de media al 8,1%. Este grupo de antibióticos pertenece a los que se conoce como “de último recurso”, de ahí que preocupe tanto el hecho de que en algunos países como Grecia las resistencias superen ya el 50%. Monnet destacó que, aunque los datos aún son bajos, en España y Portugal han aumentado.

“Todos los líderes mundiales han aprobado una declaración que recoge la importancia de tomar medidas contra este desafío”, recordó Danilo Lo Fo Wong, director del programa de Control de Resistencias Antimicrobianas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Asamblea General de las Naciones Unidas firmó en septiembre pasado una declaración para coordinar a los estados miembros. “Es la cuarta vez que se toma una decisión a este nivel sobre una amenaza sanitaria”, destacó Wong. Después del VIH/sida, el ébola y las enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares o el cáncer, la ONU ha acordado luchar contra la resistencia a los antibióticos.
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