viernes, 25 de noviembre de 2016

La UE y Ucrania celebran una cumbre en plena inquietud por Trump

Bruselas exige a Kiev más avances en la lucha contra la corrupción

Lucía Abellán
Bruselas, El País
Tres años después de las revueltas que exigían un acercamiento a Europa en detrimento de Rusia, Ucrania mantiene una relación ambigua con la UE. Sus líderes se han reunido este jueves en Bruselas para reforzar el vínculo y ofrecer garantías de que el club comunitario seguirá apoyando al Gobierno de Kiev. El momento es particularmente delicado: la reciente victoria de Donald Trump, que no oculta sus simpatías por el presidente ruso, Vladímir Putin, coloca al presidente ucranio, Petró Poroshenko, en una situación aún más vulnerable frente a Moscú.


La llegada del líder republicano a la Casa Blanca ha formado parte de la discusión, aunque tanto los líderes europeos como Poroshenko han decidido mostrarse prudentes. "Es cierto que hablé por teléfono con Trump y que me centré en la cuestión ucrania. Su reacción fue, al menos, prometedora en comparación con algunos anuncios de campaña", ha señalado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tras la cumbre anual celebrada esta mañana con Ucrania. "Tenemos un gran apoyo de los dos partidos en el Congreso estadounidense. No esperamos cambios significativos", ha añadido Poroshenko, que también conversó con el presidente electo (tras coordinarse con Tusk).

Bruselas intenta suplir la temida pérdida de apoyo de Estados Unidos al Ejecutivo ucranio y ha anunciado en esta cumbre anual un par de medidas de compromiso. A la vez, envía a Kiev la señal de que los esfuerzos realizados hasta ahora no bastan. La UE va a desembolsar otra parte de las cantidades millonarias comprometidas en 2014, pero deja muy claro para qué: 15 millones irán destinados a un programa de lucha contra la corrupción, una de las grandes lacras en Ucrania. Y otros 104, para reformas de la Administración pública, presa de burocracia y prácticas clientelistas.

Cuando Kiev viró hacia Europa y comenzó la guerra en el Este (con enfrentamientos entre fuerzas ucranias y prorrusas), la UE comprometió la mayor cantidad de dinero (la mayoría préstamos) destinada nunca a un país tercero: casi 13.000 millones de euros. Pero las condiciones exigidas no avanzan al ritmo deseado y algunas voces en Europa cuestionan ese apoyo. La cumbre de este jueves ha consistido en un encuentro de los cuatro presidentes (por parte europea, los de la Comisión, Jean-Claude Juncker, del Consejo, Donald Tusk, y del Parlamento, Martin Schulz; por parte ucrania, Poroshenko) al que luego se incorporaron la alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, y otros comisarios para el almuerzo de trabajo.

El fin de los visados se retrasa

Lo que Bruselas no ha podido ofrecer en bandeja a Kiev ha sido la prometida eliminación de visados para los ucranios que viajen al área Schengen. Aunque el acuerdo no está concluido, los representantes de los países miembros se apresuraron la semana pasada a emitir una especie de declaración política que respalda la desaparición de los trámites consulares para los ucranios. Pero no habrá liberalización hasta que el Consejo y el Parlamento aprueben definitivamente un freno de emergencia que permite reinstaurar los visados a los ciudadanos de un país exento si se detecta una afluencia significativa en la UE. Con el actual panorama político en Europa (plagado de elecciones a la vista y con crecientes miedos e inseguridades respecto a la libertad de fronteras), ningún país tiene prisa por acelerar estos procedimientos.

Bruselas ha querido poner fecha a esa próxima liberalización de visados dejando claro que Ucrania ya ha cumplido su parte y que ahora le toca a la UE moverse. "Esta misma mañana he hablado con Merkel [canciller alemana] y con Hollande [presidente francés] y el problema estará resuelto antes de final de año", ha prometido sin ambages Juncker.

También en ese periodo esperan los dirigentes europeos resolver otra espinosa cuestión que pone en riesgo la mayor integración entre el club comunitario y ucrania. Se trata de la parte comercial del acuerdo de asociación que entró en vigor provisionalmente en enero de este año, pero que se ha topado con el rechazo de Holanda. Los holandeses rechazaron en referéndum aplicar ese acuerdo comercial -con el argumento de que supone abrir la puerta europea a Ucrania- y ahora está en peligro la aplicación en todo el bloque comunitario. Tusk avanzó que confía en encontrar una solución antes de 2017.
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