lunes, 28 de noviembre de 2016

Hamilton-Mercedes: crisis, posible multa y adiós del inglés

Manuel Franco
Abu Dabi, As
Era manteado Nico Rosberg por sus mecánicos, había emoción en Mercedes, pero en la imagen se ven las malas caras de los amigos de Lewis Hamilton. ¿Normal? Quizá. Pero el ambiente no es bueno con el inglés. Otra vez.


Y es que tendrán que sentarse con él. De nuevo. Estos años son los de Mercedes. Como hace tiempo fueron los de McLaren. Siempre Hamilton. El talento sobrenatural del inglés para ir en un coche de carreras, su carisma y el hecho de ser el único negro del campeonato y contar con la gracia de Bernie Ecclestone y la FIA en algunos momentos le ha servido en su carrera para que le hayan permitido una serie de cosas impensables en otros pilotos. ¿Recuerdan la famosa grúa del GP de Europa de 2007? ¿Sus críticas al equipo tras la victoria de Kovalainen en Hungría 2008? ¿Recuerdan cuando sacó la telemetría de Button en Spa 2012? ¿La polémica del año pasado en Bélgica después de la que Rosberg no volvió a levantar cabeza?

Hamilton pasa por ser un genio, uno de esos que tiene sus propias reglas y suele desobedecer al equipo y si la escudería no hace lo que quiere les amenaza de manera velada. O no. Y suele salirse con la suya. Como pasó en 2007. Y como sucedió el pasado año. Pero esta vez puede ser diferente. Finalmente en Mercedes han comprobado que pueden ser campeones con otro piloto. Nico Rosberg ha ganado el Mundial y en Mercedes la crisis con Hamilton es total.

Niki Lauda dijo al terminar la carrera que tendrían que comprobar si, como parecía, el británico había ralentizado a propósito la carrera para intentar que Rosberg llegara, se pusiera nervioso y pudiera tener algún fallo o algún percance viendo el ataque de Sebastian Vettel. Y si era así habría consecuencias. Antes intentó que también estuviera Max Verstappen en la pelea, de ese modo hubiera metido a dos pilotos, el de Ferrari y el de Red Bull, entre él y Nico, pero finalmente cuando el holandés se quedó sin neumáticos su única opción era esa, que Seb y él mismo hicieran fallar a Rosberg.

Lo cierto es que el mismo Hamilton reconoció después en rueda de prensa que había intentado esa táctica, criticó el hecho de que su equipo le pidiera ir más deprisa y también recordó que ha perdido más puntos durante la temporada en referencia además a su abandono en Malasia. Y Lewis incumplió una regla no escrita, un código de honor entre pilotos: siempre hay que ir lo más rápido posible.

Así las cosas, después Wolff reconoció que había desobedecido sus órdenes, pero intentó justificarle de algún modo. Y es que, al contrario de lo que se cree generalmente, Lauda, a pesar de que le trajo al equipo, no es el principal valedor del tricampeón sino Toto. Y también Paddy Lowe, al que trajo desde McLaren.

Ayer por la noche en el paddock incluso había rumores de que Hamilton había presentado su renuncia a seguir en el equipo, quizá no llegara a tanto, pero no sería de extrañar que hubiera amenazado a la escudería con alguna medida de presión. Y se habla de que podría escuchar ofertas, aunque su primera opción sea Mercedes. Lo más probable es que Hamilton ponga un tuit o una foto de Instagram en la que vuelva a hablar bien del equipo. Pero la crisis continúa…
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