domingo, 27 de noviembre de 2016

Estudiantes perdió su largo invicto en Banfield y se abrió el torneo

Buenos Aires, Clarín
Y un día el invicto se acabó. El puntero, el que había superado todos los obstáculos posibles, que había ganado jugando bien y jugando mal, el que contaba con un ángel especial y disfrutaba de un penal atajado en el último minuto como el del pibe Sappa ante Colón, el que parecía indestructible, un día cayó. Fue en Banfield, con un ajustado 3-2 del equipo de Julio Falcioni, que sacó la diferencia en el primer tiempo y luego se refugió -quizá más de lo aconsejable- y sufrió hasta el cierre.


Así el Pincha cortó un invicto impresionante de 21 partidos sin perder con 15 victorias y seis empates. Y el campeonato toma otro color, ya que Newell's, con su gran triunfo ante Colón en Santa Fe, se pone a dos puntos de la cima. Este domingo San Lorenzo, Boca y River también intentarán aprovechar el traspié del Pincha.

El partido en el Sur tuvo dos tiempos bien diferentes. En el primero el trámite fue de ida y vuelta, con juego entretenido, buenas combinaciones colectivas y cuatro goles.

El puntero sacó ventaja con una arremetida de Lucas Rodríguez en el corazón del área tras un buen desborde de Carlos Auzqui por la derecha. El equipo de Vivas aprovechaba que el Taladro marcaba en línea y disponía de muchos espacios cuando lograba superar la barrera de Cecchini y de Remedi en el centro del campo.

Pero Banfield empezó a mover la pelota. Y para eso contó con su mejor hombre: Walter Erviti, la figura de la noche. El 10, con una dinámica impresionante, manejó los hilos del local y lo llevó a la victoria. El Tanque Silva empató de penal (infracción infantil de Sánchez a Bertolo) y desde ahí se soltó el local.

Salió lanzado, cortó y atacó con velocidad. El 2-1 fue un golazo: robó Civelli, Bertolo encaró de izquierda al medio, Erviti dejó correr la pelota abriendo las piernas con inteligencia y Sperdutti la mandó a guardar con un buen derechazo. Y el golpe de gracias lo dio el propio Erviti con un derechazo al ángulo desde el corazón del área.

Parecía exagerada la diferencia, pero Banfield con eficacia y su número 10 era superior a un Estudiantes que extrañaba a Ascacibar y a Braña, sus motores en el medio.

En el segundo tiempo, todo cambió. Banfield se replegó muy rápido. Le cedió pelota y terreno al Pincha, que lo empujaba contra su área. Primero sin ideas y luego con buenas llegadas que lo pusieron a tiro del empate.

El gol de Viatri le puso suspenso al cierre del partido. Cayeron una decena de pelotas al área local, Navarro se revolcó varias veces y el equipo de Falcioni resistió como pudo.

No era para menos. El premio era grande. Enfrente estaba un equipo que acumulaba 21 partidos sin perder.
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