martes, 29 de noviembre de 2016

El presidente Abbas prepara su relevo a los 81 años mientras sofoca la disidencia

El congreso de Fatah, el principal partido palestino, excluye a centenares de militantes

Juan Carlos Sanz
Corresponsal en Oriente Próximo
Jerusalén, El País
El presidente Mahmud Abbas fue reelegido este martes por aclamación al frente de Fatah al inicio del congreso del principal partido palestino, que controla la Autoridad Palestina aunque solo ejerce el poder en Cisjordania. Abbas, de 81 años y que ha sufrido recientes problemas cardíacos, acumula los máximos cargos políticos tras la muerte en 2004 del líder histórico, Yasir Arafat. Del cónclave de Fatah debe salir al final de esta semana la nueva dirección que designará al número dos de Abbas en la formación, un dirigente que puede estar llamado a sucederle en el poder.


Abu Mazen, el nombre de guerra por el que también es conocido el líder palestino que negoció con Israel los acuerdos de Oslo de 1993, ha procurado no dejar cabos sueltos para organizar su sucesión. En el anterior congreso del partido nacionalista laico palestino (miembro de la Internacional Socialista), celebrado en Belén en 2009, participaron más de 2.500 delegados. A la cita convocada ahora en la Mukata de Ramala, sede de la Autoridad Palestina cercana a Jerusalén, solo asisten unos 1.300 representantes, oficialmente “a causa de la limitada capacidad del auditorio”. Los militantes que discrepan de la línea hegemónica de Abbas denuncian que han sido excluidos por el aparato interno del proceso de selección de delegados, o simplemente destituidos por la actual dirección.

Algunos de los responsables de Fatah que han sido apartados intentaron convocar este martes una conferencia de prensa en el campo de refugiados de Al Amari de Ramala, pero fue posteriormente anulada a causa de “las amenazas de los servicios de seguridad”, según sus organizadores. Ante un reducido grupo de medios de comunicación, entre los que figuraba EL PAÍS, el diputado palestino Yihad Tumalyeh, denunció la semana pasada en su feudo de Al Amari que “Abbas ha dejado fuera del congreso a centenares de militantes calificados de renegados”.

Tumalyeh acusó a cara descubierta al mandatario de acumular demasiados cargos en su mano y de seguir garantizando la coordinación de la seguridad con Israel sin contrapartidas para Palestina. Los disidentes niegan que vayan a provocar una escisión en el seno del movimiento nacionalista, pero su exclusión del cónclave del partido parece llevarles a cerrar filas con otras rivales de Abbas, como el proscrito dirigente Mohamed Dahlan.

El 7º congreso de Fatah tiene como orden del día oficial la adopción de la línea política ante el bloqueo de las negociaciones con Israel, rotas desde abril de 2014. El relevo del veterano presidente de Fatah –que también ostenta el mando de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)–, y la purga de la disidencia, parecen ser, sin embargo, los asuntos centrales del cónclave. El movimiento nacionalista controla la OLP, y quien reemplace finalmente a Abbas en Fatah será el más firme aspirante a ocupar también su puesto en la Autoridad Palestina.

Dahlan, de 55 años y antiguo jefe de los servicios de seguridad palestinos en Gaza, fue expulsado de Fatah en 2011 y al año siguiente se exilió en el golfo Pérsico. Apoyado por los países del llamado Cuarteto Árabe (Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos), el que fuera hombre fuerte de la Autoridad Palestina en la Franja, en 2007 –cuando Hamás arrebató a Fatah el poder por la fuerza tras haberle derrotado en las urnas– también ha movido sus piezas en el tablero de la sucesión palestina. Mandatarios de países árabes habían solicitado a Abbas que aplazara el congreso de Fatah para propiciar la reconciliación entre sus facciones, pero el presidente palestino ha rechazado las presiones externas.

Desde el pasado mes de septiembre se han sucedido los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad locales y grupos armados palestinos vinculados a Fatah, descontentos con la política del presidente y supuestamente seguidores de Dahlan, en los campos de refugiados cisjordanos de Balata (Nablus), Jenín y en el ya citado de Al Amari en Ramala. Militantes disidentes que permanecían en silencio han empezado a hacer oír su voz tras alinearse con el rival de Abbas.

Un sondeo del Centro Palestino de Investigación Política publicado en septiembre reflejaba que un 61% de los ciudadanos son partidarios de la retirada de Abbas del poder. En cuanto a sus posibles sucesores al frente de la Autoridad Palestina, un 37% expresaba su predilección por el dirigente de Fatah Maruan Barguti, encarcelado en Israel desde 2002, y un 19% por Ismail Haniye, líder del movimiento islamista Hamás en Gaza. Solo un 5% se mostraba a favor de Dahlan.

Otros dirigentes de Fatah que se barajan para suceder a Abbas son Jibril Rajub, exjefe de los servicios de seguridad en Cisjordania y presidente de la Federación Palestina de Fútbol; Saeb Erekat, negociador jefe y secretario general de la OLP; Husein al Sheij, coordinador de las relaciones con Israel, o, entre otros, el jefe de los servicios de inteligencia palestinos, general Majed Freij.

Israel observa con preocupación las tensiones políticas en el principal partido que controla la Mukata. El jefe de la inteligencia militar, general Herzl Halevi, ha advertido de una eventual escalada de la violencia en Cisjordania en 2017 a causa de la previsible pérdida de control del presidente Abbas sobre los resortes del poder, según informó el diario Haaretz. “Ante las incógnitas que se plantean tras su mandato, hay muchos factores que van a empezar a socavar el liderazgo de Abu Mazen”, predijo Halevi para alertar del posible aumento de la presión de Hamás por el control de Palestina.
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